Diseñar un estudio de tattoo para que entrar no diera miedo.
Creé desde cero la identidad, el espacio y la experiencia de un estudio pensado especialmente para personas con poca o ninguna experiencia previa.
ROL
Founder · Creative Direction
Brand & Spatial Design
PROYECTO
The Good Place Tattoo
TIPO
Diseño integral de marca,
espacio y experiencia
PERÍODO
2022

01 — EL PUNTO DE PARTIDA
The Good Place nació como mi propio estudio de tattoo y piercing.
Después de años trabajando como tatuador, decidí construir un espacio que se alejara deliberadamente de la estética tradicional del mundo del tatuaje.
No quería reproducir el local oscuro, las luces de neón, las calaveras, el imaginario rockero y cierta agresividad que muchas veces aparece asociada a estos espacios.
Quería otra cosa: un lugar agradable, inclusivo y empático, especialmente para personas con poca o ninguna experiencia en tatuajes.
Además, era un negocio que tenía que funcionar. El presupuesto era muy limitado, el espacio era el local que había conseguido alquilar y necesitaba inaugurarlo rápidamente para comenzar a facturar.

EL LOCAL VACÍO - PUNTO CERO
02 — DISEÑAR PARA QUIÉN
El público principal que imaginaba eran mujeres de entre 25 y 45 años con poca o ninguna experiencia en tatuajes.
Quería que alguien pudiera entrar al estudio sin sentir que tenía que conocer previamente los códigos del mundo del tattoo. La experiencia debía transmitir bienvenida, seguridad, confianza y empatía.
Desde mi experiencia, parte de la estética tradicional del tattoo podía resultar intimidante para algunas personas. Decidí trabajar justamente sobre esa barrera.


No buscaba eliminar la identidad del tattoo, sino quitarle agresividad.
03 — EL ESPACIO TAMBIÉN COMUNICA
El espacio había sido anteriormente una dietética. Lo recibí vacío y tuve que diseñar prácticamente todo desde cero.
No solamente diseñé la identidad visual. Diseñé el mostrador, los espejos, los estantes, el bicicletero, las luminarias, la señalética, la iluminación y buena parte del mobiliario.
Y después construí muchas de esas piezas con mis propias manos.

EN OBRA — ESTRUCTURA Y VANO

RESULTADO — MOSTRADOR Y ESPACIO FINAL
Por la forma del local, la organización del espacio fue un desafío. La decisión tradicional habría sido colocar el mostrador directamente frente a la puerta.
Decidí llevarlo hacia un lateral y modificar una pared para construir una arcada. Terminó siendo uno de los elementos más reconocibles del estudio.

04 — UNA IDENTIDAD QUE TENÍA QUE SENTIRSE
La identidad tenía que transmitir confianza, seguridad y empatía.
El sistema se construyó alrededor de unas pocas constantes: una tipografía sans serif pesada, mucho blanco, una composición simple y una sensación general amigable, con cierta nostalgia.
El logo nació a partir de una flor de lis combinada con formas orgánicas. El proceso abarcó desde el primer boceto a lápiz hasta su rigurosa construcción geométrica en Illustrator.
Para terminar de consolidar la personalidad de la marca, el símbolo cobró vida con una animación fluida acompañada de su propio logo sonoro.





05 — DISEÑAR LA EXPERIENCIA
Con el tiempo entendí que la experiencia también necesitaba diseño.
Diseñé un protocolo de atención para ordenar todo lo que debía suceder durante la visita y conseguir que cada persona se sintiera cómoda. La intención estaba presente desde que alguien entraba al estudio hasta las recomendaciones finales después del tatuaje.
Todo contribuía a la experiencia de manera invisible: la música (con una playlist curada especialmente), la iluminación cálida, la recepción, la comodidad del mobiliario, el trato humano y hasta el packaging de los cuidados posteriores.

06 — RESULTADO / REFLEXIÓN
The Good Place estuvo abierto durante tres años.
El estudio se hizo conocido en la zona, aumentaron las consultas y se incorporó una mayor diversidad de clientes. La ambientación terminó siendo una parte muy reconocible de la experiencia. El espejo central que construí se convirtió prácticamente en el lugar de la selfie.
Los clientes destacaban especialmente la decoración y el clima del lugar. Los tatuadores que trabajaban ahí valoraban el trato y la humanidad del estudio.
Las exposiciones de arte no tuvieron la repercusión que esperaba.
Más adelante comencé a dar clases en el estudio. La respuesta fue mayor de la que esperaba.
The Good Place fue un proyecto donde no había una pantalla final que entregar. Había un negocio real que tenía que funcionar.
Diseñé la identidad, el espacio, la comunicación y la experiencia. También construí muebles, instalaciones y piezas gráficas con mis propias manos. Fue uno de los proyectos donde más autonomía tuve para decidir qué hacer, cómo hacerlo y con qué recursos.
El diseño no estaba limitado por un formato. Tenía que resolver el problema que apareciera.
"Todo tenía que hablar el mismo lenguaje."
MI ROL
El proyecto fue 100% mío. Diseñé y ejecuté prácticamente todas las piezas. Para impresión trabajé únicamente con proveedores gráficos.